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Te haces tus tratamientos. Inviertes en buenos productos. Quizás utilizas inyectables, láseres o ya has considerado una cirugía estética. Y eso está bien.


Si algo te ayuda a verte mejor y sentirte mejor contigo misma, también puede formar parte de cuidarte.


Pero, hay una pregunta que casi nunca hacemos:


¿Qué está pasando en la piel y el tejido que estamos tratando?


Porque puedes invertir mucho en lo que haces por fuera y, al mismo tiempo, desconocer factores de tu propia biología que participan en cómo envejece tu piel.


Los procedimientos y tratamientos terminan. Pero, tu biología continúa.


Después de una cirugía estética, tu cuerpo tiene que reparar tejido, manejar inflamación y remodelar colágeno.

Después de tratamientos como láseres o procedimientos que estimulan renovación, tu piel también depende de sus propios mecanismos de reparación y protección.


Y aunque los inyectables actúan de manera diferente, el resultado que ves sigue rodeado por una piel cuya elasticidad, pigmentación, estrés oxidativo y calidad del tejido continúan cambiando con el tiempo.


Aquí es donde conocer tu genética puede cambiar la conversación.


¿Qué podrías descubrir?


Una evaluación genética puede aportar información sobre áreas que participan en cómo envejece y se comporta tu piel.


Glicación. Algunas personas presentan variantes relacionadas con una mayor tendencia a procesos que pueden afectar el colágeno y la elastina. Saberlo puede ayudarte a prestar mayor atención a factores como el consumo de azúcares, la salud de tu glucosa y tu metabolismo.


Inflamación. Ciertas variantes pueden indicar que para ti puede ser especialmente importante prestar atención a los factores que favorecen una respuesta inflamatoria.


Capacidad antioxidante. Genes relacionados con sistemas de defensa antioxidante, como SOD2, participan en la protección frente al estrés oxidativo. Conocer esa predisposición puede ayudarte a ser más intencional con tu nutrición y estilo de vida.


Nutrientes importantes para la piel. Nuestra genética también puede influir en cómo utilizamos determinados nutrientes relacionados con la salud de la piel, incluyendo vitaminas como A y E.


La diferencia está en saberlo antes de seguir haciendo exactamente lo mismo que todo el mundo.


Si inviertes en tu rostro, ¿por qué no conocer también el terreno?


Una cirugía puede reposicionar tejido.

Un inyectable puede suavizar, rellenar o mejorar determinadas áreas.

Un láser puede estimular renovación.


Pero ninguno de ellos puede decirte cuáles son tus propias predisposiciones biológicas.


Eso es lo que añade la genética.


No para sustituir tus tratamientos, sino para ayudarte a cuidar de una manera más personal la piel y el cuerpo que quieres preservar durante muchos años.


Porque cuando conoces una predisposición, puedes ser más estratégica con aquello que sí puedes trabajar: alimentación, movimiento, sueño, exposición solar, salud metabólica, antioxidantes y otros hábitos que influyen en cómo envejecemos.


Tu genética te muestra el terreno.
 Lo que haces con esa información puede cambiar cómo lo cuidas.


LONGEVA


Has invertido en cómo quieres verte.


Ahora puedes conocer mejor la biología que quieres preservar.


Con LONGEVA puedes explorar predisposiciones genéticas relacionadas con el envejecimiento de la piel, glicación, inflamación, capacidad antioxidante y nutrición, y utilizar esa información para tomar decisiones más personales sobre cómo cuidarte hoy y cómo quieres envejecer.


¿Ya inviertes en cómo quieres verte?


Da el próximo paso y conoce mejor la biología que estás tratando de preservar.


Pregunta por el Panel Genético LONGEVA, una evaluación diseñada para explorar predisposiciones relacionadas con el envejecimiento de la piel, glicación, inflamación, capacidad antioxidante, nutrición y otros factores que pueden ayudarte a personalizar cómo te cuidas.


No sigas cuidando tu piel a ciegas. Conoce tu terreno.


Solicita tu Panel Genético LONGEVA y descubre qué puede enseñarte tu genética sobre ti.

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Por GetWell Health PR


Tienes tiroiditis de Hashimoto. Tomas tu medicamento. Te haces tus laboratorios. Tal vez hasta te han dicho que los resultados muestran que todo esta normal.


Pero todavía quedan preguntas. Por fuera te ves muy bien, pero por dentro...


¿Por qué sigo cansada aunque duerma? ¿Por qué sigo teniendo brain fog o me cuesta concentrarme? ¿Por qué me cuesta tanto bajar de peso? ¿Por qué sigo sintiendo frío o mi digestión está más lenta? ¿Por qué tengo dolores musculares, rigidez o siento que mi cuerpo tarda más en recuperarse? ¿Por qué algunas recomendaciones parecen funcionar para otras personas, pero no necesariamente para mí?


Quizás necesitamos mirar un poco más de cerca.


Hashimoto no es solo una historia de tiroides


Hashimoto es una condición autoinmune. No existe una sola causa ni un solo “gen de Hashimoto”.


La genética, el sistema inmunológico, el ambiente, la alimentación y otros factores pueden influir de manera distinta en cada persona.


Por eso conocer tu biología puede aportar información que no siempre vemos en un laboratorio tiroideo tradicional.


¿Qué puede enseñarnos una prueba genética?


Una prueba genética enfocada en salud y metabolismo puede ayudarnos a entender cómo ciertas diferencias en tus genes pueden influir en procesos importantes del cuerpo.

Podemos explorar áreas relacionadas con:


  • Inflamación

  • Defensa antioxidante

  • Vitamina D

  • Vitaminas B y metilación

  • Metabolismo

  • Utilización de nutrientes

  • Respuesta al estrés oxidativo


Este tipo de análisis utiliza principios de la nutrigenómica, pero no es una prueba para darte una dieta.


Su valor está en ayudarnos a entender mejor cómo funciona tu biología y qué áreas podrían merecer más atención en tu caso.


Tus genes pueden ayudarnos a entender por qué tu cuerpo no necesariamente responde igual que el de otra persona.

En lugar de depender solamente de recomendaciones generales, podemos utilizar esa información para identificar qué puede tener más sentido para ti, según tu propia biología.


La meta no es darte una lista estándar de alimentos, suplementos o hábitos.

Es comprender mejor cómo funciona tu cuerpo, qué áreas podrían necesitar más apoyo y qué estrategias pueden ser más apropiadas para ti.


Porque lo que funciona para otra persona no necesariamente es lo que tu cuerpo necesita.

Esta información nos ayuda a construir una estrategia pensada para ti: para tu genética, tu metabolismo, tus resultados y tu historia.


Pero la genética no nos dice qué está ocurriendo hoy


Aquí es donde el análisis se vuelve más interesante.


En GetWell Health PR podemos combinar la prueba genética con una evaluación funcional del metabolismo.


Esta prueba analiza diferentes metabolitos que pueden aportar información sobre áreas como:

  • Producción de energía

  • Utilización de nutrientes

  • Estrés oxidativo

  • Vías metabólicas


Piénsalo así:

La genética nos muestra tus tendencias.
La evaluación funcional nos ofrece una fotografía de lo que puede estar ocurriendo ahora.


Cuando miramos ambas cosas juntas, podemos interpretar la información con mucho más contexto.


Por ejemplo, tu genética puede señalar que una vía antioxidante merece mayor atención.

La evaluación funcional puede ayudarnos a explorar si hoy existen señales que apoyen esa necesidad.


Entonces podemos preguntarnos:

  • ¿Hay algo que debemos fortalecer?

  • ¿Hay nutrientes que debemos evaluar con más cuidado?

  • ¿Hay áreas metabólicas que merecen mayor atención?


Eso es muy diferente a simplemente recibir un reporte genético y una lista de suplementos.


De información a estrategia


En GetWell Health PR no miramos un gen de manera aislada.

Integramos tu genética con tus resultados funcionales, síntomas, alimentación, estilo de vida, medicamentos y laboratorios.


El objetivo es convertir información en una estrategia más personalizada.

No basada únicamente en recomendaciones generales.

Basada en tu cuerpo, tus resultados y tu historia.


¿Significa esto que tu tratamiento actual no está funcionando?

No necesariamente. Cada persona con Hashimoto es diferente. Algunas se sienten bien con su tratamiento actual. Otras continúan con cansancio, brain fog, dificultad para bajar de peso, dolor u otros síntomas y sienten que todavía faltan respuestas.


Ahí es donde mirar más profundamente puede ser útil.


La prueba genética y la evaluación funcional no buscan reemplazar lo que ya estás haciendo. Buscan añadir información que nos ayude a entender mejor tu cuerpo, tus necesidades y qué áreas podrían necesitar más atención.


Si a pesar de tomar medicamentos aun no te sientes bien, la pregunta no debe ser es si tu tratamiento está “bien” o “mal”.


La pregunta debería ser:


¿Hay algo más que tu cuerpo nos está mostrando y todavía no hemos explorado?


Quizás es momento de conocer mejor tu biología


Si tienes Hashimoto, continúas con síntomas o simplemente quieres entender mejor cómo tu genética puede influir en tu salud y metabolismo, este puede ser un buen momento para mirar más profundamente.


En GetWell Health PR podemos combinar una prueba genética de salud y metabolismo + evaluación funcional del metabolismo para obtener una visión más personalizada de cómo funciona tu cuerpo.


Tus genes nos muestran dónde mirar.
Tus resultados actuales nos ayudan a entender qué merece atención hoy.


Agenda tu evaluación con GetWell Health PR


Conoce tu genética. Entiende mejor tu metabolismo. Utiliza esa información para tomar decisiones más personalizadas sobre tu bienestar.

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Hay etapas en las que una mujer empieza a notar que algo se siente diferente, aunque por fuera no siempre sea evidente.


Puede ser más cansancio. Dormir y aun así despertar sin sentirse descansada. Tener menos paciencia, más dificultad para concentrarse, menos energía para socializar o sentir que el cuerpo tarda más en recuperarse.

A veces los cambios se ven. Otras veces, se sienten.


El cuerpo puede cambiar de muchas maneras


Algunas mujeres notan diferencias en el sueño, la energía, la fuerza, la digestión, la piel, el cabello, la distribución del peso o la recuperación después del ejercicio.

También pueden aparecer cambios en la concentración, la memoria, el estado de ánimo, la motivación o la forma en que se responde al estrés.

Esa sensación de “no me siento igual que antes” también cuenta.


No todo cambio tiene la misma causa


No conviene asumir que todo se debe simplemente a la edad.

El sueño, el estrés, los cambios hormonales, la función de la tiroides, la masa muscular, la alimentación, algunos medicamentos y otros factores de salud pueden influir en cómo una mujer se siente día a día.

Por eso, notar un cambio no significa asumir qué lo está causando.

Significa prestar atención.


No conviene asumir que todo se debe simplemente a la edad.

Lo físico y lo emocional están conectados


Dormir mal puede afectar el estado de ánimo y la concentración. El estrés puede sentirse en la digestión, el sueño o la energía. Los cambios hormonales también pueden influir en cómo una persona se siente física y emocionalmente.


Y cuando varios cambios aparecen juntos, pueden empezar a afectar algo más importante que el cuerpo: tu energía para salir, tu concentración en el trabajo, tu paciencia, tus relaciones o las ganas de hacer las cosas que antes disfrutabas.

Ese es el momento en que vale la pena mirar el panorama completo.


¿Cuándo vale la pena investigar más?


Cuando estos cambios duran semanas o meses, se sienten fuera de lo habitual o empiezan a interferir con tu vida diaria, vale la pena entender qué está pasando.

Revisar aspectos como el sueño, el estrés, la alimentación, los medicamentos, la función tiroidea, los cambios hormonales y la salud metabólica puede ayudar a tener una visión más clara.


No se trata de buscar problemas. Se trata de entender mejor tu cuerpo y saber qué opciones tienes.


Prestar atención también es cuidar tu salud


A veces el primer paso no es cambiarlo todo. Mas bien debe ser observar tu cuerpo


Notar que tu energía cambió.Que tu sueño cambió.Que tu concentración cambió.Que emocionalmente no te sientes igual.


No todos los cambios se ven en el espejo.

Y si varios de estos cambios te resultan familiares, no tienes que esperar a que interfieran más con tu vida para empezar a entenderlos.


LONGEVA, un programa de GetWell Health PR, fue creado para ayudar a las mujeres a comprender mejor los cambios que pueden aparecer en distintas etapas de la vida y explorar su bienestar de una manera más personalizada.


Si sientes que tu cuerpo, tu energía, tu sueño o tu concentración ya no responden igual, llama o escribe por WhatsApp al 787-556-3021 y pregunta por el programa LONGEVA.


Para citas ver el enlace abajo

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