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Perdiste algo de peso en un GLP-1 y luego te estancaste. ¿Te deben subir la dosis de nuevo?

  • Writer: NA
    NA
  • 4 hours ago
  • 2 min read

Pamela Cuebas, MD

 


Mujer decidiendo si subir la dosis o investigar que esta parando su pérdida de peso

Para contestar esta pregunta, debemos saber cómo funciona este medicamento. Ya sea de forma subcutánea a través de una inyección o de forma oral a través de una pastilla, este medicamento actúa en receptores alrededor del cuerpo para lograr varias funciones. De los efectos más estudiados y relevantes para uso clínico, son su efecto en el páncreas para producción y optimización de insulina, en el tracto digestivo alentando el proceso de digestión y en el cerebro dando la señal de saciedad y/o falta de apetito. El resultado: mejor control de azúcar en la sangre, lo que tiene a mejorar el perfil de grasas, saciedad con menor cantidad de alimento, menor percepción de hambre, lo que resulta en pérdida de peso.

 

La mayoria de las personas responden con estos resultados. Sin embargo, como en todo tratamiento, hay variaciones. Se ha visto que hay personas que responden muy bien al efecto metabólico pero el efecto de pérdida de peso se observa de manera parcial o mínima. Esto puede explicarse por predisposición genética. Actualmente se están estudiando varios genes (i.e PAM, el cual produce la enzima peptidyl-glycine alpha-amidating monooxygenase) involucrados en la respuesta a los GLP-1 y ya se sabe que algunas diferencias a nivel biológico afectan a qué grado funcionan estos medicamentos en diferentes personas. Otro aspecto crucial es el estilo de vida de la persona. Sabemos con certeza que la alimentación, la hidratación, el movimiento y ejercicio, el manejo de estrés, la calidad de sueno son elementos claves en el funcionamiento óptimo de los GLP-1.

 

Entonces, sabiendo todo esto, ¿es siempre necesario subir de dosis para alcanzar el máximo beneficio?

Aunque que muchas personas necesitan subir de dosis de forma gradual para maximizar los beneficios, hay personas que reciben los beneficios de regulación de glucosa y lípidos a dosis bajas o moderadas, pero dejan de ver resultados a nivel de pérdida de peso. En esos casos, merece la pena evaluar los hábitos diarios que pueden estar contribuyendo a esta respuesta parcial. Puede ser una deficiencia nutricional, ya sea por poca ingesta de alimentos nutritivos o pobre absorción, niveles altos de cortisol por estrés crónico que no se ha tratado, alta ingesta de alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes, y muchos otros.

También existen pruebas genéticas que son muy útiles en guiar el tratamiento dependiendo de su predisposición individual.


La meta es obtener el mayor beneficio de la terapia mientras minimizamos los posibles efectos secundarios (nausea, vómitos, estreñimiento, malnutrición, pancreatitis, problemas oculares, entre otros). El proceso de optimización es uno para descubrir qué te funciona y que no. Y este proceso es distinto para todo el mundo.

 

A veces si es apropiado subir de dosis, pero esta no siempre es la solución. Si ocurre un estancamiento en la pérdida de peso, el primer paso es volver a evaluar en detalle los hábitos que pueden estar contribuyendo.


  • ¿Estas comiendo suficientes alimentos densos en nutrientes?

  • ¿Estas manteniendo o desarrollando tu masa muscular?

  • ¿Estas descansando bien?


Esta terapia es sólo una pieza del rompecabezas, pero tanto tu genética como tu día a día son la base que determinan si esa pieza encaja o no.

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